Hongos funcionales: tipos, propiedades y cómo elegir el adecuado

Hongos funcionales: tipos, propiedades y cómo elegir el adecuado

Los hongos llevan miles de años formando parte de la alimentación y de diferentes tradiciones culturales. Sin embargo, en los últimos años algunos de ellos han ganado especial protagonismo dentro del mundo de los complementos alimenticios. Son los conocidos como hongos funcionales.

Melena de león, reishi, cordyceps o shiitake son algunos de los nombres que probablemente hayas visto cada vez con mayor frecuencia. Aunque todos pertenecen al reino de los hongos, cada especie presenta una composición diferente y, por eso, no tiene demasiado sentido hablar de ellos como si fueran un único ingrediente.

En esta guía vamos a conocer cuáles son los principales tipos de hongos funcionales, qué los diferencia y, sobre todo, qué deberías mirar antes de elegir un complemento alimenticio elaborado a partir de ellos.

Importante: los complementos alimenticios no sustituyen una dieta equilibrada ni un estilo de vida saludable. La información de este artículo es divulgativa y no pretende atribuir propiedades terapéuticas ni servir como consejo médico.

¿Qué son exactamente los hongos funcionales?

El término hongo funcional se utiliza habitualmente para referirse a determinadas especies de hongos que, además de sus características nutricionales, contienen distintos compuestos naturales que han despertado interés científico y comercial.

Entre ellos podemos encontrar polisacáridos, beta-glucanos y otros compuestos bioactivos, cuya presencia y concentración varían considerablemente entre especies y productos.

Esto último es importante.

Comprar un suplemento de hongos funcionales no consiste simplemente en elegir entre melena de león o reishi. La parte del hongo utilizada, el método de producción, el tipo de extracto y su composición pueden hacer que dos productos que aparentemente contienen el mismo ingrediente sean bastante diferentes.

Por eso merece la pena conocer primero las especies más habituales.

1. Melena de león (Hericium erinaceus)

La melena de león, cuyo nombre científico es Hericium erinaceus, es probablemente uno de los hongos funcionales que más popularidad ha ganado durante los últimos años.

Su aspecto es muy característico. En lugar de presentar el típico sombrero de una seta, desarrolla unas estructuras blancas alargadas que recuerdan precisamente a una melena.

Entre sus componentes se encuentran distintos polisacáridos y otros compuestos que están siendo estudiados por la comunidad científica. Por esta razón, es frecuente encontrar la melena de león en suplementos dirigidos a personas interesadas en incorporar hongos funcionales a su rutina diaria.

A la hora de comparar productos de melena de león, conviene comprobar especialmente qué parte del hongo se utiliza y si el fabricante especifica claramente las características del extracto.

2. Reishi (Ganoderma lucidum)

El reishi (Ganoderma lucidum) es posiblemente uno de los hongos con mayor tradición histórica.

Se reconoce fácilmente por su superficie brillante y sus tonalidades rojizas o marrones. A diferencia de otros hongos que se consumen habitualmente como alimento, el reishi presenta una textura dura y un sabor amargo, por lo que actualmente es habitual encontrarlo en forma de extractos, cápsulas o polvo.

En su composición aparecen diferentes sustancias naturales, entre ellas polisacáridos y triterpenos.

Al elegir un suplemento de reishi resulta especialmente interesante comprobar si el fabricante proporciona información sobre el extracto utilizado y su composición, en lugar de fijarse únicamente en la cantidad total de miligramos indicada en la parte frontal del envase.

3. Cordyceps

El nombre Cordyceps engloba diferentes especies de hongos. Dentro del mercado de los complementos alimenticios es habitual encontrar productos relacionados con especies como Cordyceps militaris.

Su historia es particularmente curiosa debido a la forma en la que determinadas especies de estos hongos se desarrollan en la naturaleza. Sin embargo, los productos comerciales modernos pueden obtenerse mediante sistemas de cultivo controlados.

El cordyceps se ha convertido en otro de los ingredientes reconocibles dentro del mundo de los hongos funcionales y aparece frecuentemente en fórmulas individuales o combinado con otros ingredientes.

Como sucede con el resto de especies, no todos los productos de cordyceps son equivalentes. Conocer la especie concreta utilizada y revisar la información proporcionada por el fabricante permite realizar una comparación mucho más útil que limitarse al nombre "Cordyceps".

4. Shiitake (Lentinula edodes)

El shiitake (Lentinula edodes) tiene una particularidad respecto a otros integrantes de esta lista: para muchas personas es mucho más conocido como alimento que como hongo funcional.

Es uno de los hongos comestibles más populares del mundo y está especialmente asociado a la gastronomía asiática.

Además de sus características nutricionales, el shiitake contiene diferentes componentes naturales, incluidos determinados polisacáridos. Por ello también podemos encontrarlo como ingrediente de algunos complementos alimenticios.

Es un buen ejemplo de que la expresión "hongo funcional" no hace referencia necesariamente a una categoría separada de hongos comestibles. Una misma especie puede tener interés gastronómico, nutricional y científico.

5. Maitake (Grifola frondosa)

El maitake (Grifola frondosa) crece formando grandes agrupaciones de estructuras superpuestas que le dan un aspecto fácilmente reconocible.

Al igual que el shiitake, cuenta con una larga tradición culinaria y contiene diferentes tipos de polisacáridos.

Actualmente puede encontrarse tanto como alimento como formando parte de suplementos de hongos, solo o combinado con otras especies.

Su presencia en fórmulas que reúnen varios hongos hace especialmente importante revisar la etiqueta: una mezcla que anuncie cinco o diez especies diferentes no es necesariamente mejor que un producto individual. Hay que comprobar qué cantidad aporta realmente de cada ingrediente.

¿Es mejor tomar un solo hongo o una mezcla?

Esta es una de las decisiones más habituales cuando alguien empieza a interesarse por los hongos funcionales.

No existe una respuesta universal.

Un producto que contiene una única especie tiene una ventaja evidente: resulta mucho más sencillo saber exactamente qué estás consumiendo y en qué cantidad.

Las mezclas o blends, por su parte, permiten incluir diferentes especies en un único complemento.

El problema aparece cuando el número de hongos se utiliza principalmente como argumento comercial.

Imagina dos productos:

Producto A: 1.000 mg de un único ingrediente claramente identificado.

Producto B: 1.000 mg de una mezcla formada por diez hongos.

Que el segundo incluya diez especies no significa automáticamente que sea superior. Si la etiqueta no especifica las cantidades individuales, puede resultar difícil conocer cuánto contiene realmente de cada una.

Por eso, más ingredientes no significa necesariamente mejor producto.

Extracto de hongos vs. polvo: ¿son lo mismo?

No necesariamente.

Un producto puede contener simplemente hongo deshidratado y posteriormente pulverizado, mientras que otro puede utilizar un extracto obtenido mediante un determinado proceso de extracción.

Los extractos buscan concentrar determinados componentes presentes originalmente en la materia prima.

Esto explica por qué comparar suplementos únicamente mirando los miligramos puede resultar engañoso.

Por ejemplo, dos cápsulas podrían indicar cantidades similares de ingrediente, pero utilizar materias primas y procesos completamente diferentes.

En lugar de preguntarnos solamente:

“¿Cuántos miligramos tiene?”

conviene añadir otras preguntas:

“¿Qué contienen esos miligramos?”

¿Qué son los beta-glucanos?

Probablemente encontrarás esta palabra repetidamente cuando compares suplementos elaborados con hongos.

Los beta-glucanos son un tipo de polisacárido que puede encontrarse en diferentes organismos y alimentos, incluidos determinados hongos.

Su cantidad puede variar dependiendo de la especie, la materia prima y el procesamiento utilizado.

Por eso algunos fabricantes analizan sus productos y especifican el porcentaje o cantidad de beta-glucanos presente en el producto final.

Esta información permite comparar productos con mayor criterio.

También conviene diferenciar los beta-glucanos de expresiones mucho menos específicas como “polisacáridos totales”, ya que no significan exactamente lo mismo.

Micelio y cuerpo fructífero: una diferencia que deberías conocer

Aquí aparece otro concepto importante.

La parte que normalmente identificamos visualmente como una seta es el cuerpo fructífero del hongo.

El micelio, por otro lado, es una red de filamentos denominada hifas que constituye otra parte fundamental del organismo.

Los suplementos pueden utilizar diferentes materias primas dependiendo del producto y del método de producción.

Esto no significa que podamos establecer una regla simplista de "uno siempre es bueno y el otro siempre es malo". Lo importante es que el fabricante sea transparente sobre qué utiliza.

Si una etiqueta simplemente dice "extracto de hongos" sin aportar más información, tendrás muchos menos elementos para evaluar el producto.

Cómo elegir un suplemento de hongos funcionales

Después de conocer las principales especies, llega probablemente la cuestión más importante: ¿cómo distinguir un buen producto?

No necesitas convertirte en especialista en micología. Hay algunas características básicas que puedes revisar.

1. Identificación de la especie. Busca productos que indiquen claramente qué hongo contienen y, preferiblemente, su denominación científica.

2. Cantidad por dosis. Comprueba cuánto ingrediente estás consumiendo realmente con la dosis recomendada y no únicamente cuántos miligramos contiene una cápsula.

3. Tipo de ingrediente. Revisa si se trata de polvo, extracto u otra preparación.

4. Parte utilizada. Cuando el fabricante facilite esta información, podrás saber si el producto utiliza cuerpo fructífero, micelio u otras materias primas.

5. Composición del extracto. Si aparecen datos como el contenido de beta-glucanos, tendrás información adicional para comparar.

6. Etiquetado claro. Desconfía de las fórmulas que parecen impresionantes en la parte frontal pero ofrecen muy poca información cuando lees la composición completa.

7. Dosis recomendada. Más no siempre significa mejor. Sigue las instrucciones del producto y no superes la dosis diaria recomendada.

Entonces, ¿qué hongo funcional elegir?

Dependerá principalmente de qué tipo de producto estás buscando y de sus características concretas.

Más que intentar encontrar "el mejor hongo funcional", puede ser más útil aprender a comparar correctamente los suplementos disponibles.

La melena de león, el reishi, el cordyceps, el shiitake o el maitake son especies diferentes y cada una presenta una composición particular. Pero incluso dentro de una misma especie podemos encontrar productos muy distintos.

Por eso, antes de comprar, mira más allá del diseño frontal del envase.

Lee la composición.

Comprueba la dosis.

Identifica la especie.

Observa qué parte del hongo se utiliza.

Y revisa qué información proporciona el fabricante sobre el extracto.

Hongos funcionales: conocer antes de elegir

El creciente interés por los hongos funcionales ha hecho que aparezcan multitud de suplementos y fórmulas diferentes. Y precisamente por eso entender lo que estamos comprando es cada vez más importante.

No necesitas memorizar nombres científicos ni convertirte en experto. Basta con saber que dos productos que parecen iguales pueden presentar diferencias relevantes en su composición.

En Honguitos creemos que el bienestar empieza también por entender mejor aquello que incorporamos a nuestra rutina.

Porque cuando sabes qué hay detrás de una etiqueta, elegir deja de ser una cuestión de marketing y se convierte en una decisión mucho más informada.

Alucinantes, no alucinógenos. 🍄

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